Reducir el CapEx de tu empresa suele empezar con una reunión que se repite, con distintas caras, en casi todas las empresas que crecen: la del director financiero frente al contrato de arrendamiento. Sobre la mesa, una propuesta de oficina a diez años, una partida de obra e instalaciones de varios cientos de miles de euros, y una pregunta incómoda que nadie quiere formular en voz alta: ¿y si dentro de dos años esta plantilla ya no cabe aquí, o sobra la mitad del espacio?
Esa pregunta es, en el fondo, la razón por la que cada vez más compañías están reescribiendo su forma de ocupar oficinas. No es una moda pasajera del hibrido postpandemia: es una decisión financiera con nombre y apellido, y ese nombre es CapEx.
Reducir el CapEx empieza por entender el desembolso inicial
Cuando una empresa firma un contrato tradicional, no solo se compromete a pagar una renta mensual. Asume el mobiliario, el cableado, el diseño de interiores, los sistemas de climatización, la seguridad, el mantenimiento de esos activos y, con frecuencia, una fianza que inmoviliza liquidez durante años. Todo eso se contabiliza como capital expenditure: dinero que sale del balance antes de que la empresa haya producido un solo euro de retorno en ese espacio.
Según la encuesta CFO Signals de Deloitte correspondiente al primer trimestre de 2026, la gestión de costes sigue siendo una prioridad para los directores financieros, que están redirigiendo tanto el gasto operativo como buena parte de sus inversiones de capital hacia partidas con retorno más inmediato. En ese contexto, comprometer cientos de miles de euros en un fit-out de oficina que tardará años en amortizarse deja de tener sentido para muchas organizaciones, especialmente aquellas que aún no tienen una previsión de plantilla estable a cinco o diez años vista. Reducir el CapEx en esta fase del negocio no es una cuestión de austeridad, sino de sentido común financiero.
Lo que cambia cuando el espacio se convierte en OpEx
Un espacio de trabajo flexible invierte esa ecuación. En lugar de comprar mobiliario, contratar un proveedor de fibra, instalar un sistema de videoconferencia en cada sala o firmar un mantenimiento anual de climatización, la empresa paga una cuota que ya incluye todo eso. El desembolso inicial desaparece casi por completo y se transforma en un gasto operativo mensual, predecible y fácil de justificar ante cualquier comité de dirección. Es, en la práctica, la vía más directa para reducir el CapEx sin renunciar a la calidad del espacio.
Esto no es solo un matiz contable. Cushman & Wakefield señala en su análisis sobre el cambiante mercado de oficinas en España que la flexibilidad se ha convertido en un criterio central a la hora de decidir dónde y cómo trabajar, por delante incluso de la ubicación en algunos procesos de decisión. Las empresas ya no preguntan únicamente «¿dónde queremos estar?», sino «¿cuánto capital queremos inmovilizar para estar ahí?».
Y la respuesta, cada vez con más frecuencia, es: el mínimo posible.
Un ejemplo con números reales
Imagina una scale-up tecnológica de 40 personas que necesita duplicar su equipo en dieciocho meses. La opción tradicional implica buscar una oficina para 80 puestos desde el primer día —porque nadie quiere mudarse dos veces—, pagar el fit-out completo de esa superficie y asumir un contrato a varios años, aunque los primeros doce meses la mitad del espacio esté vacío. Ese excedente de metros cuadrados no utilizados es, literalmente, CapEx dormido: capital inmovilizado que una estrategia pensada para reducir el CapEx habría evitado desde el primer mes.
Con un espacio flexible, esa misma empresa puede empezar con los puestos que necesita hoy y ampliar mes a mes conforme contrata, sin pagar nunca por metros que no usa y sin haber desembolsado un euro en obra. El capital que no se inmoviliza en paredes y mobiliario queda disponible para lo que de verdad mueve una scale-up: producto, talento y crecimiento comercial.
Statista recoge que la flexibilidad del espacio de trabajo es percibida de forma creciente, tanto por arrendadores como por arrendatarios, como una respuesta válida a las necesidades inmobiliarias a corto y largo plazo de una compañía, lo que confirma que este razonamiento ya no es una excepción, sino una tendencia consolidada en el mercado.
No se trata solo de ahorrar, se trata de mantener opciones abiertas
Aquí está el matiz que muchas empresas pasan por alto: reducir el CapEx no es simplemente gastar menos, es conservar la capacidad de decidir. Una empresa que no tiene inmovilizado su capital en un fit-out de oficina puede redirigir esos recursos hacia una ronda de inversión, hacia contratación acelerada, o hacia amortiguar un trimestre complicado sin tener que renegociar un contrato de arrendamiento a diez años bajo presión.
Esa es, probablemente, la ventaja menos comentada de los espacios flexibles: no solo protegen el balance hoy, sino que protegen la capacidad de reaccionar mañana, sea cual sea el escenario. En última instancia, reducir el CapEx es una forma de comprar tiempo y opciones, no solo de ahorrar dinero.
Cómo lo vive First Workplaces
En los centros de First Workplaces en Madrid, Barcelona y Málaga trabajamos con equipos que están exactamente en ese punto de decisión: empresas que no quieren renunciar a una oficina con imagen y servicios de nivel premium, pero tampoco quieren comprometer capital que necesitan para crecer. La fórmula que aplicamos es sencilla de explicar aunque no siempre fácil de ejecutar bien: oficinas totalmente equipadas, contratos que se ajustan al tamaño real del equipo, y cero inversión en obra o mobiliario por parte del cliente. Es, en definitiva, nuestra forma de ayudar a cualquier empresa a reducir el CapEx sin renunciar a nada.
Si tu empresa está evaluando abrir una nueva sede, ampliar la actual o simplemente revisar cuánto capital tiene inmovilizado en su oficina, hablar con nuestro equipo es un buen primer paso. Podemos enseñarte, con datos concretos de tu propio caso, cuánto CapEx dejarías de necesitar si dieras el salto a un espacio flexible en cualquiera de nuestros centros.
¿Quieres calcular cuánto CapEx podría ahorrar tu empresa? Contacta con First Workplaces y te lo mostramos con números reales.
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